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Australiano salva a su perro del cáncer con ayuda de chatbots y científicos

Con ayuda de chatbots y cientĂ­ficos, un australiano creĂł un tratamiento Ăşnico que hoy mantiene a su perra Rosie en remisiĂłn parcial.

Desesperado por ayudar a su perro enfermo, un australiano se adentró en el más profundo agujero de investigación con ChatGPT, utilizando inteligencia artificial para diseñar un tratamiento experimental personalizado y posteriormente encontrar a los científicos adecuados para administrarlo.

La bĂşsqueda de meses de Paul Conyngham para combatir el cáncer de su perra rescatada Rosie ha llamado la atenciĂłn del jefe de OpenAI, Sam Altman, quien la calificĂł como una “historia increĂ­ble” a travĂ©s de una publicaciĂłn en X.

The coolest meeting I had this week with was Paul, who used ChatGPT and other LLMs to create an mRNA vaccine protocol to save his dog Rosie. It is amazing story.

“The chat bots empowered me as an individual to act with the power of a research institute – planning, education,… https://t.co/akgD2Wz7d0— Sam Altman (@sama) March 27, 2026

Conyngham, consultor de IA con sede en Sídney, dijo a AFP que el cáncer de Rosie, de ocho años, está ahora en remisión parcial y que su tumor más grande se ha reducido de forma drástica.

“RecuperĂł mucha movilidad y funcionalidad” tras recibir una vacuna personalizada de ARNm junto con una potente inmunoterapia en diciembre, afirmĂł.

Conyngham no considera sus hallazgos una cura, pero expertos ajenos a estos persistentes esfuerzos señalaron que destacan el potencial de la IA para acelerar la investigación médica.

“TenĂ­a conversaciones y simplemente las mantenĂ­a sin parar” con ChatGPT, Gemini y Grok para estudiar en profundidad terapias contra el cáncer, explicĂł Conyngham.

Siguiendo el consejo de los chatbots, pagó 3.000 dólares para secuenciar el genoma de Rosie y utilizó las mismas herramientas en línea para analizar sus datos de ADN. Después recurrió a AlphaFold, un modelo científico de IA que ganó el Nobel de Química de 2024, para comprender mejor uno de los genes mutados de la perra.

Conyngham buscó la ayuda de un equipo de la Universidad de Nueva Gales del Sur (UNSW) —también gracias a una recomendación de ChatGPT— y de otros académicos en Australia que hicieron realidad su investigación.

“Solo un sarpullido”

This is what the inside of her thigh looked like before and after treatment: pic.twitter.com/gJ8TN7qrah— Paul S. Conyngham (@paul_conyngham) March 14, 2026

El cáncer de Rosie había sido mal diagnosticado durante casi un año, dijo Conyngham durante uno de los largos paseos diarios que han retomado.

“La llevĂ© al veterinario tres veces. Y dos veces el veterinario dijo: ‘No te preocupes, es solo un sarpullido'”, contĂł.

Pero Rosie empeoró y una biopsia mostró en 2024 que sí tenía un cáncer terminal. Tras probar quimioterapia, inmunoterapia estándar y cirugía, los costos aumentaban y Conyngham quería más opciones.

AsĂ­ que utilizĂł IA para profundizar en el mundo de los tratamientos emergentes, incluidas las vacunas de ARNm, que entrenan al sistema inmunitario del cuerpo y fueron ampliamente utilizadas durante la pandemia de COVID.

“Esto no fue en absoluto un ensayo clĂ­nico” y “no es que la IA haya curado el cáncer”, dijo el profesor de la UNSW Martin Smith, quien secuenciĂł el genoma de Rosie para Paul.

Realmente, estuvo impulsado por su determinaciĂłn de ayudar a su perro. La combinaciĂłn de “tres tecnologĂ­as disruptivas diferentes: la secuenciaciĂłn del genoma, la inteligencia artificial y las terapias de ARN… ofrece nuevas posibilidades y desafĂ­os”, afirmĂł Smith.

Promesa de la IA

Los chatbots también ayudaron a Conyngham a gestionar la enorme cantidad de trámites necesarios para la aprobación ética. Y gracias a su nueva red científica, conoció a un profesor de la Universidad de Queensland capaz de administrar el tratamiento ajustado con precisión.

Sin embargo, no todos los tumores respondieron tan bien como el mayor. Desde entonces, Rosie ha tenido que someterse a otra operación y no está claro cuánto tiempo le queda de vida.

La “respuesta corta es que no sabemos con certeza” quĂ© provocĂł realmente la reducciĂłn del tumor más grande de Rosie, dijo Pall Thordarson, director del instituto de ARN de la UNSW que creĂł la vacuna.

“UtilizĂł el programa de IA… para diseñar la secuencia real de ARNm. Y luego nos dio esa informaciĂłn”, explicĂł Thordarson. “La IA tiene un gran potencial para mejorar y acelerar nuestras estrategias de investigaciĂłn”, dijo a AFP Nick Semenkovich, del Medical College of Wisconsin, no relacionado con el caso de Rosie.

Pero la UNSW y Conyngham “no han publicado detalles cientĂ­ficos fuera de su comunicado de prensa y entrevistas, por lo que no sabemos lo suficiente sobre la vacuna para entender cuánto ayudĂł la IA en su desarrollo —o si la vacuna funcionĂł como fue diseñada”, añadiĂł Semenkovich.

Posible ayuda de la IA para otras investigaciones

Por su parte, Patrick Tang Ming-kuen, profesor de la Universidad China de Hong Kong, afirmĂł que la investigaciĂłn impulsada por IA podrĂ­a ayudar a que mascotas y humanos sobrevivan, aunque el riesgo de errores es real.

“La IA transforma una bĂşsqueda de ‘aguja en un pajar’ en un proceso de selecciĂłn basado en datos, acortando drásticamente el tiempo entre el diagnĂłstico y la creaciĂłn de la vacuna”, señalĂł.

Desde que la historia de Conyngham se hizo global, Smith dijo que su equipo ha recibido diversas nuevas solicitudes. “Ya sabes: mi gato tiene una enfermedad, mi perro tiene una enfermedad, mi tĂ­a tiene una enfermedad”, relata. Pero “nos resulta difĂ­cil poder ayudar. Hay muchas cosas que tienen que alinearse”, concluye.

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