miƩrcoles, febrero 11, 2026

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Estudio vincula el glifosato con daƱos duraderos en el cerebro

Un breve contacto con el glifosato puede causar daños cerebrales duraderos, según un estudio pionero. ¿Qué efectos a largo plazo se encontraron?

Un estudio publicado este miĆ©rcoles (04.12.2024) en la revista cientĆ­fica Neuroinflammation muestra “por primera vez” que incluso un breve contacto con el herbicida glifosato, uno de los mĆ”s utilizados en todo el mundo, puede causar daƱos duraderos en el cerebro.

El investigador Ramón VelĆ”zquez, de la Universidad Estatal de Arizona (ASU), y sus colegas, incluidos los del Translational Genomics Research Institute (TGen, instituto de investigación genómica sin Ć”nimo de lucro con sede en Phoenix, Arizona), en Estados Unidos, “demostraron que los ratones expuestos al herbicida glifosato desarrollan una inflamación cerebral significativa, asociada a enfermedades neurodegenerativas”, segĆŗn un comunicado sobre el trabajo difundido por la universidad.

Lo que los científicos identificaron fue una asociación entre la exposición de las ratas al herbicida y síntomas de neuroinflamación, así como un empeoramiento de una patología similar a la enfermedad de Alzhéimer, muerte prematura y comportamientos similares a la ansiedad.

Al analizar tanto la presencia de glifosato como el impacto de los derivados del herbicida en el cerebro mucho tiempo despuĆ©s del fin de la exposición, se revelaron “una serie de efectos persistentes y perjudiciales para la salud cerebral”.

La investigación también demostró que un subproducto del glifosato, el Ôcido aminometilfosfónico, se acumula en el tejido cerebral, lo que plantea serias dudas sobre la seguridad del producto químico para el ser humano.

Los ensayos cientĆ­ficos

Los experimentos se llevaron a cabo durante 13 semanas, seguidas de un periodo de recuperación de seis meses, en ratones normales y transgénicos (con enfermedad de Alzhéimer), y los científicos probaron dos niveles de exposición al glifosato: una dosis alta, a un nivel similar al utilizado en estudios anteriores, y otra mÔs baja, cercana al límite considerado para determinar la dosis aceptable para los humanos.

Esta dosis mĆ”s baja tambiĆ©n causó efectos nocivos en el cerebro de las ratas, incluso despuĆ©s de meses de exposición. “El glifosato provocó un aumento persistente de los marcadores inflamatorios en el cerebro y la sangre, incluso despuĆ©s del periodo de recuperación”.

“Nuestro trabajo contribuye a la creciente literatura que destaca la vulnerabilidad del cerebro al glifosato”, afirma VelĆ”zquez, citado en el comunicado de prensa.

“Dada la creciente incidencia del deterioro cognitivo en la población de edad avanzada, en particular en las comunidades rurales donde la exposición al glifosato es mĆ”s comĆŗn debido a la agricultura a gran escala, hay una necesidad urgente de mĆ”s investigación bĆ”sica sobre los efectos de este herbicida”, aƱade.

Regulación del glifosato: posturas de la EPA y la UE

La Agencia de Protección del Medio Ambiente de EE. UU. (EPA) considera que la exposición a ciertos niveles de glifosato es segura para las personas, afirmando que el cuerpo absorbe mínimamente el producto químico y lo excreta predominantemente sin cambios.

Hace un año, basÔndose en un informe de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la Comisión Europea decidió renovar la aprobación del uso del herbicida glifosato en la Unión Europea (UE) durante diez años (hasta 2033), aunque con nuevas condiciones y restricciones, como la prohibición de su uso antes de la cosecha.

La EFSA no ha identificado ningún Ôrea crítica de preocupación y también ha concluido que no hay pruebas de que el herbicida mÔs utilizado sea cancerígeno.

Preocupación científica sobre el impacto del herbicida

Sin embargo, segĆŗn el comunicado de prensa de la Universidad Estatal de Arizona, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el cĆ”ncer de la Organización Mundial de la Salud clasifica el glifosato como “posiblemente cancerĆ­geno para los seres humanos”.

Los trabajadores agrícolas estÔn mÔs expuestos al glifosato por inhalación o contacto con la piel, pero debido a su uso generalizado, el producto químico se encuentra en toda la cadena alimentaria.

“Mi esperanza es que nuestro trabajo estimule nuevas investigaciones sobre los efectos de la exposición al glifosato, lo que podrĆ­a llevar a reexaminar su seguridad a largo plazo y tal vez suscitar un debate sobre otras toxinas frecuentes en nuestro entorno que pueden afectar al cerebro”, afirma Samantha K. Bartholomew, del Laboratorio de Ciencias Biológicas. Bartholomew, del Laboratorio VelĆ”zquez de Enfermedades Neurodegenerativas y autora principal del estudio.

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